Testimonios


Testimonios recogidos a algunas personas tras compartir la experiencia del Cursillo de Cristiandad:

- Vine al Cursillo de Cristiandad por otro camino de vida y he recibido el 1000 x 1. No sabía lo que era llorar de felicidad.

- Yo ya había tenido experiencias de Dios, pero venía buscando algo; venía buscando una parada y la he tenido. He sentido que Dios me ha dicho: "Primero te acaricié Yo". Esto lo he visto aquí en todas las personas, en detalles que han ocurrido y ante el Sagrario. Me voy con muchas fuerzas para llevar a Dios conmigo.

- Llevaba un tiempo alejado de Dios; llevaba un tiempo buscándolo y me preguntaba por qué ha gente que da todo por Dios y por qué yo no. A través de las personas que he conocido en este fin de semana, Dios me ha dicho que no me pare, que Él me va a ayudar.

- Vine al Cursillo de Cristiandad por curiosidad. Yo tenía una vida de fe, pero perdí a mi marido y me alejé de Él. Vine para pedirle ayuda y me voy con mucha fuerza, sabiendo que tengo que transmitir todo lo que he recibido.

- Yo había sido una persona de mucha fe, pero, últimamente, nada me llenaba. El Cursillo de Cristiandad me ha acercado nuevamente a Dios; he aprendido a conocer el valor de la oración y a entender la comunión de los santos. Ahora me siento más cerca de Dios.

- Yo llegué rendido a las puertas de una parroquia, cuando el propio párroco me recitó unas palabras del Evangelio y me invitó a vivir el Cursillo de Cristiandad. Tras este fin de semana, estoy redimido de mi pasado; sé que tengo un amigo que viene conmigo y no tengo miedo al futuro. Salgo dolorido, pero contento; no me importan lo que venga, porque sé que estoy muy acompañado.

- Vine al Cursillo de Cristiandad acompañando a mi marido, esperanzada y esperando que el Señor me sorprendiera. Así ha sido y me voy muy agradecida a Dios; creo que mi motivación para venir ha dado sus frutos y doy las gracias por las oraciones.

- Tengo 75 años y toda mi familia me ha empujado a venir al Cursillo de Cristiandad, que me ha servido para acercarme más a Dios, de quien llevaba un tiempo indiferente.

- Vine al Cursillo de Cristiandad acompañando a mi hermana; se lo dije a mi marido. Cuando empecé a escuchar los testimonios, me fui desarmando. He aprendido que la oración tengo que retomarla y que la acción tengo que aplicarla a mi vida. Ha sido emocionante saber que hay tanta gente rezando por mí sin tan siquiera conocerme.

- Vine porque quería compartir esta experiencia con mi esposa. Ahora tengo que pensar en todo lo vivido.

- Doy gracias a Dios por darme la oportunidad de haber vivido este Cursillo de Cristiandad. A veces, tenemos una ceguera impresionante y del Cursillo es que todo resulta invisible, aunque se ve que el corazón está siempre lleno de Amor. El Amor sólo se paga con Amor y me voy llenísimo.


- Yo paré en una parroquia a participar de la Eucaristía y, después, el párroco me ofreció participar de un Cursillo de Cristiandad. He recibido un mensaje que me invita a preguntarme qué camino quiero seguir. He visto que el Señor da lo que le pedimos y a mí me lo ha dado.

Damos las gracias a Isabel O., por darle contenido a esta página.