miércoles, 31 de julio de 2013

Cursillistas en la JMJ de Río y en la JPJ del Rocío

Estas son tres de las fotos de nuestras cursillistas que participaron en la JMJ 2013 en Río de Janeiro con Su Santidad el Papa Francisco. En la primera foto, acompañadas por el sacerdote y dos vecinas del barrio en el que fueron acogidas. En la segunda foto, también está monseñor Munilla, que acompañaba al grupo que salió de España.



Y a continuación está la foto de varios jóvenes de Cursillos de Cristiandad de Sevilla que participaron de la Jornadas de Pastoral Juvenil El Rocío 2013, en la aldea mariana, donde se realizaron actividades paralelas a la JMJ, para los jóvenes de las diócesis de Andalucía, entre ellas, la retransmisión en directo de la Eucaristía final y muchos talleres, junto a la oración y otras dinámicas. En la foto están acompañados por el sacerdote diocesano Álvaro Pereira y hermana misionera eucarística de Nazaret María Elena Fernández.

lunes, 29 de julio de 2013

Oración, ¿para qué rezar?

Hola, queridos hermanos de la Escuela de formación del Movimiento de Cursillos de Cristiandad.
No sé cómo empezar a reflexionar sobre este tema, ya que es excesivamente amplio y tremendamente personal.  Lo que haré es responderme a algunas cuestiones que yo misma me hago. Y quizás sirvan (las preguntas) para que cada uno pueda hacer lo mismo en su reflexión.
Lo primero que me he preguntado es, por qué he escogido este tema, del que se podrían escribir tratados y hacer talleres o ciclos y seminarios, para una reflexión de un par de folios. Realmente puede parecer una locura o una insensatez, incluso un atrevimiento por mi parte. De antemano os pido disculpas.
Pero, bueno lo he escogido, delante del Sagrario, orando. Y por algo será.
He escogido este tema, consciente de su relevancia en mi vida, y a la vez consciente de la necesidad de profundizar en él. Supongo que más de uno de vosotros coincidirá conmigo, al menos, en el primero de los motivos que he expuesto y también creo que en el segundo (según los resultados de la revisión del curso, muchos coincidimos en profundizar en este tema).
Me gustaría partir de un principio compartido (por lo genérico) que podría ser una sencilla definición: la oración es la relación con Dios
Partiendo de aquí, si todos tenemos (o queremos tener) a Dios como centro de nuestras vidas, tenemos que relacionarnos con ÉL. Por eso la oración es algo inherente a nuestro ser cristiano.
¿Para qué rezar? Al intentar dar una respuesta de para qué tenemos que orar, me salen muchas, muchísimas razones  (seguro que a vosotros muchas más), pero voy a centrarme fundamentalmente en tres:
·        Orar para sentir que Dios es Dios y es mi Padre. Parece tonto, verdad? Sentir que Dios es DIOS. Pues yo necesito saber de Dios, de su esencia, de su ser. Ser consciente de su infinitud, de su Santidad, de su amor perfecto.
Y a la vez, que ese Dios es mi Padre. Para mí este aspecto tiene que estar presente siempre en mi oración. Cuando rezo tengo que “notar”, tengo que “degustar”, tengo que “interiorizar” y “saborear” que estoy intimando con MI PADRE. Necesito sentirme hija suya; necesito sentir conscientemente, que me siento amada por Dios, fundamento para vivir la confianza y el abandono en sus manos. Cuánta paz, cuánta plenitud, y cuánto gozo, el experimentar el amor de Dios, ese amor personal de ÉL a mí.
Y cuántas lágrimas y dolor, cuántos ratos en los que lo busco para encontrar respuestas que humanamente no existen, para encontrar algo de consuelo, algo de esperanza, algo de sentido. Y me muestra la respuesta en la Cruz. Y me basta
Pero también, qué avergonzada me siento, por tener que pedirle que me perdone una vez más, un día más. Y me encuentro su mirada de cariño dispuesta siempre a darme su perdón continuo. ¡Cuánta paciencia tiene Dios conmigo! Y qué agradecida me siento por ello: “Señor, tú sabes que te amo. Señor tú sabes que te amo. Señor tú sabes que te amo.”
·        Orar para vivir la fe en libertad. Es la segunda vertiente de mi oración, y que nace inexcusablemente de la primera. Ese amor que siempre parte de Dios hacia mí, hacia nosotros, exige en mi vida una respuesta. Una respuesta personal, libre y madura. Y es en la oración, dónde tengo que encontrar mi respuesta personal. Ese flujo de Amor se personifica en Jesucristo. Por eso la oración es lo que propicia el camino de conversión que libremente ha de elegir cada uno. Es a través de la oración dónde iremos descubriendo cuál es la voluntad del Padre para cada uno de nosotros, en este momento, en estas circunstancias.  
Es a través de la oración donde hago realidad que Él es “el camino, la verdad y la vida”. Y pongo los ojos fijos en Él para intentar vivir según Él. Y es lo que le pido: Señor, ayúdame a tener tu mirada, a tener tus gestos, a tener tus palabras, a tener tu alegría, a tener tus entrañas de misericordia.
·        Orar para vivir la comunión de los santos. Es a través de la oración cuando más unida me siento a los demás. Es al rezar cuando el Padre me hace ver que no es MI Padre, sino NUESTRO, y por tanto los otros son mis hermanos. Unida a través de la Iglesia universal a los que tengo cerca y a los lejanos, celebrando las alegrías de todos y sufriendo con el dolor de los más débiles y necesitados, y percibiendo de alguna manera la Resurrección de Cristo en los nuestros que ya gozan de su presencia.
Y unida a la Santa de todos los santos, a nuestra Madre María a la que miro con cariño de hija, y admiración de creyente, a la que pido que me ayude a ser como ella, discípula ejemplar de Jesús en la fe, en la esperanza y el amor. Y ella me dice: “Haz lo que Él te diga”.
Hermanos termino esta reflexión pidiéndole al Señor por todos nosotros, para ello recemos juntos, con las manos unidas, como siempre los hacemos:
PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE
VENGA A NOSOTROS TU REINO
HAGASE TU VOLUNTAD EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO.
DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA
PERDONA NUESTRAS OFENSAS
COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN
NO DEJES CAER EN LA TENTACIÓN,
Y LÍBRANOS DEL MAL. AMÉN.
 
 
Valle P.

lunes, 15 de julio de 2013

"Para ayudarnos en la oración"

Para ayudarnos en la oración. Atiende a estos pasajes del evangelio que todos sabemos y que habremos leído y escuchado muchas veces, sigamos las pautas que se nos proponen y seamos conscientes de que oramos hoy y que queremos saber qué es lo que el Señor me dice a mí en este momento.

 1.  Ponerse en situación
Busca un lugar tranquilo, donde no te molesten, en la posición más cómoda que estés. Si te encuentras mejor con música, crea el ambiente que prefieras.
Sé consciente que las palabras del Evangelio son para ti; en este momento, ¿qué te quiere decir el Señor?

2.  Textos para orar
Mt 25, 14-30 – Los dones del Señor
Jn 1, 35-51 –  ¿Qué buscáis? Maestro, ¿dónde vives?
Lc 6, 12-16 – Eligió a doce…
Mc 3, 13-19 – Para acompañar a Jesús y estar con Él

3. Mirar mi vida desde el agradecimiento:
-          Descubriendo los regalos que el Señor me da. Los dones recibidos ¿a qué me llevan? ¿Cómo se nota en mi vida los dones regalados por el Señor?
-          Porque en la lista de los nombres de los apóstoles el Señor incluye el mío. El Señor me llama para colaborar en el proyecto del Reino de Dios. Ser instrumentos en Sus manos. ¿Me siento llamado por el Señor? En mi vida cotidiana, en mis relaciones, quehaceres, ¿me siento apóstol y testigo del Señor?

4.  Coloquio
Habla con el Señor de aquello que hay en tu corazón. De tu corazón al corazón del Señor. Como un amigo le habla a otro amigo, con confianza, con agradecimiento, con una súplica. Si quieres, escríbelo y vuélvelo a leer.

Texto compartido por Rocío G.

jueves, 11 de julio de 2013

Comunión de los santos - Orar por enfermos

En Cursillos de Cristiandad pedimos en oración por todos los enfermos y por sus familiares, para que encuentren fuerzas y ánimo, y en este caso, especialmente por la hermana de María P. a quien le han diagnosticado un linfoma no operable. Agradecemos la oración por todas las familias que hacen frente a graves enfermedades como estas y que viven pensando en el día a día.

"El domingo, día del Señor", por Mons. Ángel Rubio

Carta Pastoral del Consiliario Nacional de Cursillos de Cristiandad, Monseñor Ángel Rubio: “EL DOMINGO, DIA DEL SEÑOR".

Texto extraído de:

El cristiano tiene dos maneras de santificar las fiestas. Ambas acompañan la vida de la Iglesia desde los primeros tiempos. Nos reunimos para celebrar la Eucaristía y dejamos de trabajar. Nuestra fiesta ordinaria es el domingo.
El Catecismo de la Iglesia Católica dedica un amplio espacio a justificar el cambio del sábado al domingo. Si el primero fue el día sagrado para los judíos, por haber sido el día, según el libro del Génesis, en que se concluyó la obra de la Creación; el segundo lo es para los cristianos, por haber tenido lugar en él la segunda Creación, la Resurrección de Cristo.
Se insiste en la obligación grave de participar en la misa dominical, de abstenerse en ese día de trabajos que impidan el culto debido a Dios y el descanso necesario para el cuerpo y el espíritu. Además se pide a los cristianos que tienen responsabilidades laborales sobre otros cristianos —jefes y patronos, por ejemplo— que eviten imponer sin necesidad cargas que impidan respetar el día del Señor.
Se aconseja, además, que los cristianos santifiquen el domingo con actos de caridad, como la visita a los enfermos, o con un mayor tiempo dedicado a la familia. La parroquia se presenta como el lugar idóneo para la Misa dominical, aunque no el único ni exclusivo. Sin acaparar todas las exigencias del amor de Dios, los tres primeros mandamientos del Decálogo recogen el valor y deber ético de la religión. Es de alabar que hayan recogido los valores positivos de la adoración, la alabanza, el testimonio de lo sagrado y su celebración (nn. 2055-2109).

miércoles, 10 de julio de 2013

"Santidad es el camino de vida y amor de cada persona", por Rocío

Es el camino de vida y amor que tenemos que recorrer cada uno de nosotros, y lo descubrimos al tener un encuentro personal con Dios, pues todos estamos llamados a ser Santos.
El camino de santidad lo comparo con el camino de Santiago, pues para llegar a Santiago escogemos libremente uno de tantos caminos que nos ofrecen, y para hacer nuestro camino de santidad  somos libres para decidir  que camino escoger para llegar a la vida Eterna junto nuestro.
Me educaron con un Dios castigador y opresor, hasta que tuve mi encuentro personal con ÉL y se me presentó un DIOS-PADRE-AMOR que me dijo que contaba conmigo; desde ese momento me sentí un auténtico instrumento suyo, descubrí que para ser santos lo importante era caminar día a día junto a Él creyéndome mi condición de ser instrumento SUYO. Según me dijeron nuestro camino de Santidad comienza al ser bautizados y termina cuando nos encontramos con Dios en el paraíso, según yo, comienza cuando nacemos del vientre de nuestra madre pues todo ser humano somos hijos SUYO, pues Juan nos dice que Dios nos tiene tatuado en la palma de su mano desde ante de que nazcamos.
Le dije a Dios que ya que no podía ser Santa como Santa Teresa de Jesús, Santa Ángela, San Juan de la Cruz…… pues que me guiara en mi camino de Santidad para ser cada día mejor persona y que cuando me fuera a la vida eterna me recordaran como una buena persona y una cristiana alegre, fue entonces cuando empecé a conocerme a mi misma con todas mis miserias. Yo que me creía una persona fantástica, maravillosa, con muchas virtudes y pocos defectos….. descubrí  lo limitada que era con mis grandes y muchos defectos y mis pocas virtudes, pero no me preocupaba porque sentía a Dios con su amor infinito dentro de mi, entonces hice mía la frase de… Dios y yo mayoría aplastante. Me comprometí desde un principio con el movimiento de cursillo de cristiandad porque sentí que era mi sitio, me hubiera podido ir  a cualquier otro movimiento de Iglesia, parroquia, hermandad….. pero no, porque Dios me quería en este maravilloso movimiento para recorrer mi camino de Santidad. A través de mis grupos de cursillo, me rodee de persona maravillosas que han sido grades referentes en mi vida, personas que Dios me ha ido y sigue poniendo en mi camino, cada día que pasa siento con mayor fuerza la frase con la que se empieza la reunión “Donde dos o más se reúnan en mi nombre ahí estoy yo” pues experimento como Dios se hace presente y se dirige a mí a través de otras personas.
 Descubrí el verdadero significado de la palabra compromiso, involucrándome junto a mi marido en todo lugar donde nos requerían para ser verdaderos instrumento de Dios y allí donde íbamos, Dios se hacia presente para darnos mucho más de lo que nosotros ofrecíamos…el ciento por uno.
No concibo mi vida sin Dios, en mis alegría le doy las gracias, en mis penas también porque siento como Él me lleva en sus brazos y me permite el vivir día a día disfrutando de tantas cosa buenas y bonitas que tengo a mi alrededor. 
Gracias al Amor que siento por Dios me quedo con las virtudes y no con los defectos que podamos tener, me creo que entre todos estamos construyendo un mundo mejor que es lo que Dios quiere que hagamos, y ya Él se encarga de enmendar  nuestros errores, porque su misericordia es infinita y Él nos ha creado imperfectos para  que crezcamos en nuestro camino de Santidad y Amor.
En mi camino de Santidad siempre le he pedido a Dios en mis oraciones lo que iba necesitando en cada momento, fuera lo que fuera,  y siempre me da lo que necesito en cada momento, no lo que yo quiero o deseo.
Quiero al Movimiento de Cursillo de Cristiandad desde lo más hondo de mi SER porque ha sido mi instrumento para crecer en mi camino de Santidad.
Debemos de ser PLURALES  Y DE COLORES desde el CORAZON y no desde la razón si queremos crecer en nuestro camino de Santidad. Juan Pablo II apoyó la pluralidad.
He aprendido y aprendo de mi marido, mis hijos y de todas las personas con la que me encuentro o estoy cada día. GRACIAS a todos y GRACIA DIOS MIO por ponerlas en mi camino.
Besos, os quiero mucho.

Rocio.

jueves, 4 de julio de 2013

Creoporque_TriniGómez ¡De colores!

¡De colores! Testimonio de una buena amiga que nos hizo la primera pregunta en el Primer Congreso Universidad y Juventud del SARUS (comentario de nuestro sacerdote diocesano Álvaro Pereira).


"¿Estás enamorado?", por el padre Adrián Sanabria

El padre Adrián Sanabria es el vicario episcopal para la nueva evangelización en Sevilla y vivió la experiencia del Cursillo de Cristiandad en la década de los 90.
Puede seguir las actualizaciones de los textos que escribe en el blog:
http://www.archisevilla.org/blogs.php?blog=8


¿Estás enamorado? Imagino que os ha podido sorprender el título de la reflexión de esta semana. No penséis que quiero convertir este blog en un espacio de cotilleos o prensa rosa. El motivo de titular así la reflexión es porque el Papa Juan XXIII decía que creer es «estar enamorado de Dios». Nada nos acerca mejor al núcleo de la fe cristiana que la experiencia del enamoramiento. Como todo enamoramiento, el enamoramiento de Dios nos rescata del aislamiento, nos libera de miedos, nos atrae hacia la persona amada, nos eleva y potencia, nos hace vivir amando.

Todo enamorado llega a vivir en la persona amada. Así le sucede al creyente que, de alguna manera, llega a vivir en Dios. Y es entonces cuando, habitado por ese amor, se siente atraído a vivir amando sin restricciones, como ama Dios que «hace salir el sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos e injustos» (Mt 5,45). El amor de Dios que experimenta en su corazón es el mismo que vive, experimenta y dirige hacia toda persona que encuentra en su camino. 

Para el cristiano el amor no es simplemente un valor moral o una ley. El amor es la vida misma vivida de manera auténtica y sana. La vida vivida desde su verdadero origen y orientada positivamente hacia su verdadera plenitud. La fuerza vital que circula por nuestro ser buscando expansión y plenitud sólo está orientada de forma positiva y acertada, cuando está impulsada por el amor y cuando está dirigida hacia el amor. La vida es vida cuando es vivida desde el amor y hacia el amor. Nuestro lema de vida tendría que ser : amo porque vivo , vivo porque amo.