jueves, 22 de septiembre de 2016

Testimonio de cursillista sevillana, en la misión del verano de 2016. Bellavista, Perú.

Envío misionero en la Capilla del Perdón, en junio de 2016.

Testimonio de cursillista sevillana, en la misión del verano de 2016. Bellavista, Perú.

“Alegre la mañana que nos habla de ti“… Es la canción que cada mañana me decía que hay que estar alegre, porque trabajo para el Señor, y Él quiere regalarme el día.

Este año he aprendido, que ser misionero, es repetirte una y otra vez  “no me debe de preocupar nada, si sé de Quien me he fiado“, como decía San Pablo, es vivir segundo a segundo de la Providencia del Señor.

Para muchos de los que el Señor va a poner en mi camino “la biblia o la lectura del Evangelio“, voy a ser yo. Esto me ha hecho darme cuenta de la gran importancia de mi formación, caridad, humildad, piedad que he de ir limando.

En las cosas de Dios “todo es voluntario” Dios entra en tu vida para darte a otros, nada es perfecto, para servir al Señor, pero Él te capacita perfectamente para hacer lo que te pide.

Las cosas de Dios se cumplen rapidito cuando Él quiere hacerlo. “Cuando Dios se lo propone, rapidito lo hace“, las cosas de Dios a veces no las entendemos, pero debemos fiarnos; no preguntarnos por qué lo hace, sino para qué lo puede hacer.

He aprendido de las personas que Diosito me fue poniendo en el camino que “la verdadera sabiduría es la ciencia del amor”. En el Evangelio, todo lo pequeño se hace grande. Y he experimentado que, a veces, “vivimos en el entorno del Señor y no con Él”. No debemos separar el servicio y el estar con Él. Ya que la vida sin Cristo no llega a su plenitud. Estamos llamados a servir (“cada vez que lo hagáis con uno de estos lo hacéis conmigo”). Un día en una visita a enfermos una señora mayor me dijo: “Vosotros, los misioneros, vais caminando, resucitando almas”, y esto me hizo reflexionar que la vocación misionera es “vivir lo que es, y lo que se hace, todo en nombre del Señor”.

Realizar la misión de Cristo, significa ser expresión de su mismo vivir. Misión es envío, encuentro, es dar, recibir es sentirte feliz cumpliendo la voluntad del Señor, sabiendo que “los planes de Dios desbordan nuestros planes”.

De Colores.

Isabel Olivares.

Vea el enlace sobre la misa del envío misionero en: