viernes, 1 de marzo de 2013

Pastoral de Conversión: Contexto pastoral del Movimiento de Cursillos


El nuevo milenio ha conducido a la Iglesia a un nuevo horizonte de presencia pública que ha removido sus propios cimientos. Ya no sirve “lo de siempre”. Los planes pastorales, diocesanos o nacionales han querido orientar una nueva manera de “estar en el mundo”.
Un mundo cambiante azotado por una profunda crisis económica y de valores, es el escenario donde la Iglesia vuelve la vista sobre sí misma y se plantea nuevos retos evangelizadores, que den respuesta a un ser humano triste, egocéntrico, desencantado de la vida.
Se abre el reto de la Nueva Evangelización.
Esta expresión es acuñada por Juan Pablo II en el Encuentro Iberoamericano de Puebla para hablar del continente americano y su fe en Jesucristo. El Papa habla de que es necesaria, no una re-evangelización de América sino una Nueva Evangelización, que abarque a toda la tierra, con especial incidencia en los países de “vieja cristiandad”, en referencia a Europa.
Han pasado ya algunos años desde este anuncio del Beato Juan Pablo en los que la acción de la Iglesia, en muchas vertientes, se ha inspirado en esta Nueva Evangelización. Pero el calado y la renovación esperados no han tenido todo su efecto en el devenir de su acción pastoral.
El Papa Benedicto XVI, continuador de la línea de su antecesor, sigue planteando la Nueva Evangelización como marco de renovación “ad intra” de la propia Iglesia y nueva forma de presencia en el mundo. En sus Encíclicas y Sínodos ha impulsado una evangelización que tenga como base la Palabra de Dios.
El año de la Fe y las celebraciones de los 50 años de la apertura del Concilio Vaticano II pretenden dar un marco de reflexión y toma de conciencia que sitúe definitivamente a la Iglesia en el marco del siglo XXI.
El Movimiento de Cursillos no es ajeno a todos estos cambios, a esta manera nueva de hacer y de vivir la fe.
Llevamos años intentando insertarnos en la Pastoral de conjunto de las diversas diócesis españolas.
Pero no dependía solamente de nosotros. De la utilización de nuestro método kerygmático en los primeros veinte años de existencia del MCC por todos los obispos españoles, pasamos en la década de los años 90 a un rechazo, casi generalizado, en los que el movimiento se vio relegado a pequeños grupos diocesanos que continuaban con la acción evangelizadora dependientes de algunas parroquias y sobre todo del entorno de familia y amistades de los propios miembros de las Escuelas diocesanas.
En aquellas diócesis en que el MCC se integró  en la pastoral diocesana, bien por el apoyo del obispo, o por la proyección que el propio movimiento desarrolló en diversos campos de la acción pastoral; el movimiento ha ido creciendo y dando frutos de renovación, para la propia Iglesia diocesana.
La parroquia, su evolución a luz del Concilio, también ha supuesto para el MCC una nueva manera de situarse en la pastoral diocesana. Las Ultreyas parroquiales de los años 60 y 70 han ido evolucionando, con distintos matices comunitarios y en su gran mayoría han evolucionado para dar paso a nuevas maneras de entender el Precursillo y el Postcursillo; realizados desde la nueva concepción de Parroquia misionera.
Otro factor a tener en cuenta es la diversificación del asociacionismo laical que el Concilio Vaticano II inspiró en todos los países del mundo. Y España no quedó ajena a esta proliferación de movimientos y asociaciones que daban respuesta a las diversas vocaciones de los seglares.
Cuando el Movimiento de Cursillos ve la luz en los años 50  del pasado siglo, solamente la Acción Católica, en sus diversas ramas, servía de base comunitaria para el cristiano seglar.
60 años después la diversificación y especialización del compromiso laical en España han creado un nuevo marco eclesial que es necesario conocer en profundidad, para poder interactuar desde el servicio  que el propio Movimiento de Cursillos puede seguir ofreciendo hoy en el contexto de la Nueva Evangelización.
Pero el MCC necesita más que nunca encontrar su lugar en la pastoral diocesana. Una pastoral específica que durante la últimas décadas se ha ido denominando de diversas maneras: pastoral misionera, pastoral de frontera, pastoral de alejados, pastoral de evangelización. En el contexto de Nueva evangelización en el que nos encontramos nuestros obispos ya empiezan a hablar de PASTORAL DE CONVERSIÓN. Una pastoral que ayude a las personas a un encuentro profundo con Jesucristo. Encuentro que será primer anuncio para aquellas personas alejadas o que nunca tuvieron la oportunidad de un encuentro de fe. Pero también encuentro renovador que ayude a la conversión de aquellos creyentes cuya fe parece adormecida por los acontecimientos y dificultades de la propia vida.
Este es el contexto pastoral en el que el Movimiento de Cursillos ha de integrarse con toda su fuerza y carisma renovador.  Dando respuesta a esta llamada que el Papa Benedicto XVI nos hace desde la Nueva Evangelización, en las celebraciones de la apertura del Concilio Vaticano II y en el contexto del Año de la Fe.
Maria Rosa Sánchez Naranjo.
Vicepresidenta del Secretariado Nacional del MCC España.