martes, 26 de febrero de 2013

Llamados a la conversión, por Publio Escudero


LLAMADOS A LA CONVERSION


Estamos celebrando la Cuaresma que es tiempo, especialmente de oración, de ayuno y de conversión como preparación y camino hacia la Pascua.

Desde el Miércoles de Ceniza la Iglesia a través de la Liturgia nos esta haciendo una llamada continua a la conversión, recordándonos sobre todo las palabras de los profetas y del mismo Cristo que tienen hoy una gran actualidad.

El profeta Joel nos anuncia: “dice el Señor Todopoderoso: convertíos a mi de todo corazón; rasgad vuestros corazones no las vestiduras. Convertíos al Señor Dios nuestro porque es compasivo y misericordioso”.


A través del profeta Isaías el Señor nos dice: “Lavaos, purificaos, apartad de mi vista las malas acciones, cesar de obrar el mal, aprended a obrar el bien, defended al huérfano, a la viuda y al extranjero”; es decir alos más débiles y excluidos de aquel tiempo.

El mismo Señor nos dice a través de Isaías: “Mirad el ayuno que yo quiero es este: partir tu pan con el hambriento, hospedar al pobre sin techo y vestir al que va desnudo”.

Hoy Jesús en medio de nosotros nos repite sus mismas palabras a ti y a mi: “Convertíos y creed en el Evangelio” (Marcos 1, 14-15)

Esta llamada no es para los “malos” sino también para los “buenos”, para los que creemos que ya estamos convertidos, pues todos estamos necesitados de una mayor conversión y de un cambio más profundo y sincero de nuestra cabeza y de nuestro corazón. Unos con un cambio del pecado a la gracia y otros de la tibieza a la entrega generosa o de las medias tintas a una autenticidad.

La conversión nos esta pidiendo un cambio, pero un cambio no superficial y de palabra o de frases y eslogan sino un cambio profundo, un cambio de cabeza, de criterios y sobre todo un cambio de lo intimo del corazón que ha de manifestarse en un cambio de actitudes en la vida.

Este cambio profundo y sincero nos esta pidiendo un dejar al ídolo del egoísmo, del dinero y del poder y de todos los ribetes y aditamentos del cristianismo que lo hemos confundido con el mismo cristianismo y una vuelta al Dios de la revelación, al Evangelio, a Jesucristo como norma de nuestra vida, no como tema de estudio, o de explicación, o de discusión en las reuniones.

Todos estamos llamados a una conversión. Conversión que debe ser progresiva e integral, es decir, que debe ir extendiéndose a todas las zonas de nuestra vida y de nuestro corazón.

El peligro que existe hoy es que nuestra conversión se extiendasolamente a algunos aspectos de nuestra vida dejando de lado otros. Uno puede ser buen padre y un mal profesional, un buen trabajador y un mal esposo, una buena madre y una mala vecina, un buen padre y un político incoherente.

Por otra parte nuestra conversión debe de ser, no a una frase o a una parte del Evangelio, sino a todo el Evangelio; es decir que nuestra conversión, nuestro cambio debe de ser de toda nuestra vida y a la luz, no de parte, sino de todo el Evangelio, porque el Evangelio no es un supermercado donde uno elige lo que le apetece y deja lo que no le gusta.

Todo esto nos toca a todos, también a ti y a mí. Hace falta mucha sinceridad y mucha valentía para enfrentarnos con todo esto.

Estamos en Cuaresma, tiempo especialmente propicio para la conversión como preparación para celebrar la Pascua del Señor. Sin conversión uno no puede celebrar con honradez la Pascua. Para poder celebrar la Pascua, de la Vida, del Amor, de la Alegría, de la Libertad, hay que morir al egoísmo, a la rutina y a tanta esclavitud e incoherencia.

¿Tu no crees que las palabras de los Profetas y del mismo Cristo van dirigidas hoy, en esta Cuaresma, a ti y a mi?

   
Seguiremos reflexionando.

Con el cariño de PUBLIO ESCUDERO.

Publio Escudero fue consiliario de Cursillos de Cristiandad en Sevilla y ahora también tiene blog diocesano; se puede ver en: