miércoles, 27 de febrero de 2013

"Fe y Martirio", por Eduardo Martín Clemens


Eduardo Martín Clemens es párroco de Santa Cruz, delegado diocesano de Misiones y consiliario de Cursillos de Cristiandad de Sevilla.
Puede seguirle en su blog:

¿Quién podrá contar este ejército de mártires que han dado su vida en fidelidad a la fe?. Todo dolor aceptado y ofrecido en fe, redime. Son los innumerables mártires de cada tiempo. Desde Abel, los Profetas, Juan Bautista, Esteban, los mártires de las guerras, etc.

La fe de esta gente sencilla me cuestiona, ellos responden a la fe coherentemente, que les lleva hasta el martirio, parece que hoy en día hemos perdido la frescura y novedad del Evangelio, no nos sorprende, no nos fascina hasta el punto de decir como Pablo “Todo lo tengo por basura en comparación del amor de Cristo, que se entregó por mi…” Ese se entregó por mí, esa conciencia de su amor por mi, es lo que nos lleva a vivir nuestra fe con todas sus consecuencias, si esto falla, seguiremos comiéndole en la Eucaristía y no nos alimentará, seguiremos escuchando su Palabra y no nos sorprenderá, nuestro corazón no arderá como los de Emaus, al explicarle las escrituras, no seremos testigos de su amor, de su Resurrección. Amor traducido en obras, la carta de Pablo 1ª Cor. 13, el himno a la caridad. Este canto de Pablo que nos dice como supo hacerse todo para todos.

Este tendría que ser nuestro martirio, el que agrada al Señor, ver al hermano con los mismos ojos que lo ve Cristo, en toda su realidad, físico-psíquico-espiritual, que le da su idiosincrasia, ADN único e irrepetible.

¡Ay! Este martirio nos urge, vivir la fe como Don recibido y entregado, que nos hace hijos en el Hijo de un mismo Padre.

Se ahogarían nuestras críticas, queriendo hacerlos a nuestra imagen y semejanza, pura idolatría de nuestra parte, el pecado más grave, ponernos en lugar de Dios, que es el único que puede juzgar.

Ahora yo me pregunto, o mejor nos preguntamos, ¿nos interesan los mártires?, la respuesta es evidente, “SI”, ellos nos hablan de una fe llevada hasta sus últimas consecuencias, nos hablan del amor más grande y profundo, nos hablan de perdón sin límites como nos dice la Palabra de Dios, hasta a los enemigos…nos hablan de paz tras la violencia que ellos mismos sufrieron, los frutos pronto se hicieron presentes, los mártires son semilla abundante de cristianos en todos los tiempos.

Ellos cuestionan nuestro relativismo, en una sociedad sin valores, nos sacan de la pasividad, rompen nuestras comodidades y respetos humanos y nos muestran la vida vivida con coherencia y fidelidad a la voluntad de Dios al estilo de Jesús.