martes, 29 de enero de 2013

Ofrenda a la Virgen de la Paz desde Cursillos de Cristiandad y Ladrillos de Colores, en San Juan.


Vista del templo a San Juan Bautista.
El 24 de enero de 2013 fue la Función Solemne en honor a la Nuestra Señora la Virgen de la Paz de San Juan de Aznalfarache y el movimiento Cursillos de Cristiandad de Sevilla, como vecinos de la localidad donde se encuentra la sede principal cedida por la diócesis, estuvo presente en tan importante reunión que congrega a vecinos, autoridades y a las tres comunidades parroquiales y a sus grupos en la Iglesia de San Juan Bautista, en el Barrio Bajo.

De derecha a izquierda,
Fernando, presidente de Cursillos
en Sevilla, y Antonio,
miembro del Movimiento.
Junto a la celebración de la eucaristía y como expresión de devoción a Nuestra Madre, Cursillos de Cristiandad ofreció un ramo de flores con un ladrillo de color, muestra de nuestro cariño hacia la Virgen y como petición para que nos ayude en la rehabilitación de la casa en San Juan, para seguir llevando el Primer Anuncio a otras personas de nuestra Diócesis de Sevilla.

Tras la comunión, Antonio, miembro del movimiento de Cursillos de Cristiandad y que nació en la localidad, en nombre de todos nosotros, leyó las siguientes palabras:

No queríamos dejar de pasar la oportunidad de poner a los pies de María, en su advocación de la Paz esta obra, que se desarrollará en el pueblo de su patronazgo, y en cuya advocación nos sentimos identificados.
 
La auténtica paz es fruto de la justicia, y de la armonía del hombre con Dios. De la puesta en valor de esa Fe que estamos llamados a vivir conscientemente, gozosamente.


En la CARTA APOSTÓLICA EN FORMA DE MOTU PROPRIO, PORTA FIDEI DEL SUMO PONTÍFICE BENEDICTO XVI CON LA QUE SE CONVOCA EL AÑO DE LA FE, se nos exhorta a cruzar la puerta y emprender un camino gozoso, que sintamos la alegría de ser iglesia. En esa labora Cursillos de Cristiandad, tiene, ha tenido y seguirá teniendo una labor que favorece eso que nos pide el Papa. 
 
La Casa de cursillos, además de otras valoraciones y usos que podamos ofrecer a la población de San Juan y a las comunidades y grupos de la diócesis, es fundamentalmente el germen de los auténticos ladrillos de colores, los cristianos que al poner a punto su fe, tras un encuentro con Cristo, consigo mismos y con los hermanos, se transforman en piedras vivas y operantes de la Iglesia. Esto ha sido así durante más de 50 años, y está de mayor actualidad que nunca.
 
María, hoy el Movimiento quiere poner a tus pies esta ofrenda, simbolizada en un ramo de flores y un ladrillo de colores, con el compromiso de seguir oyendo tus palabras en Caná, "haced lo que él os diga", y poner en valor esta casa que siga propiciando encuentros con tu hijo resucitado, y, sintiéndonos Iglesia, mantengamos la misión de ayudar en la Evangelización.