sábado, 15 de diciembre de 2012

¿Cómo celebrar la Navidad?, por don Publio,


¿CÓMO CELEBRAR LA NAVIDAD?


En este tiempo de adviento estamos preparando nuestros corazones para la celebración del gran acontecimiento del nacimiento del Hijo de Dios para nuestra salvación.

San Juan, después de haber tratado al Hijo de Dios durante tres años y haber tenido la dicha de descansar su cabeza sobre el pecho de Jesús nos dice en su carta: “Dios es amor”. Es la definición más breve, más densa y más profunda de Dios.

No nos dice que Dios tiene mucho o muchísimo amor sino que Dios es esencialmente amor.


El Padre tuvo el proyecto eterno, amoroso y gratuito nacido de su corazón: “que nosotros fuéramos sus hijos adoptivos en su Hijo y por medio de su Hijo” como nos dice San Pablo en la carta a los Efesios.

Y ¿como se realizó este proyecto divino? Dios nos amo tanto que nos dio a su Hijo para nuestra salvación y que por obra del Espíritu Santo se hizo hombre en las purísimas entrañas de María en el momento en que María dijo Si al proyecto del Padre.

El Hijo de Dios quiso participar de nuestra naturaleza humana para hacernos a nosotros participes de su naturaleza Divina como nos dice San Pedro. El se incorporo a nuestra familia humana para incorporarnos a nosotros a la familia Divina. Y es que en el momento mismo de la Encarnación el Hijo de Dios asumió, no absorbió, en su naturaleza humana a toda la humanidad de alguna manera o como nos dice el Concilio Vaticano II: “el Hijo de Dios con su encarnación se unió en cierto modo a todos los hombres”.  

Podemos decir que en la Encarnación Dios se humanizó y el hombre se Divinizó, convirtiéndonos en verdaderos Hijos de Dios en el Hijo. Dios ya tiene rostro humano en Jesús de Nazaret. Es un niño, es el Niño Dios, esDios con nosotros.

En Jesús de Nazaret encontramos el rostro humano de Dios y a la vez el rostro divino del hombre, Él es la imagen visible y tangible del Dios invisible. Junto al Niño de Dios hay una mujer, es María. Ella es su madre, ella le concibió, le dio a luz, lo amamantó………. Y junto a ella esta un hombre llamado José. El hombre, bendito entre todos los hombres a quien Dios escogió para una misión única e irrepetible de padre legal de su Hijo. Dios ha nacido en la tierra y vive en familia en la tierra. 

Cuando los pastores de Belén recibieron en medio de la noche la gran alegría del nacimiento del Salvador, el Ángel les dio sus señas: “encontrareis a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.

Los pastores fueron rápidamente en su búsqueda y le reconocieron envuelto en pañales. Le regalaron todo lo que tenían y se volvieron a sus rebaños alabando y glorificando a Dios.

Hoy estamos viviendo en una sociedad carcomida por el egoísmo la codicia y la mentira, e invadida por una corrupción generalizada y desvergonzada, dando lugar a unas desigualdades escandalosas.

Cómo contrasta la prepotencia y la opulencia y el despilfarro de algunos con el sufrimiento, el hambre, la amenaza a la propia vivienda, el desempleo creciente y la inseguridad permanente de muchos.

Algunos pueden pensar qué suerte tuvieron los pastores que pudieron hacer regalos a Jesús, pero hoy nosotros ya no podemos hacer eso. Te equivocas. Tú y yo si podemos hacer eso.

Jesús ya resucitado nos dijo que El había salido del Padre y volvía al Padre y a continuación nos dijo: “Yo me quedo con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mateo-28).

Y donde podríamos encontrar Jesús hoy, estos días.

El mismo en persona se encargó de dejarnos sus señas, su dirección actual y nos dijo con toda claridad donde y en qué lugar podríamos encontrarlo. Lee el evangelio de Mateo 25, 31. Allí encontraras su dirección. Dice Jesús: “Yo tuve hambre y tu me distes de comer, Yo tuve sed y tu me distes de beber, Yo estaba enfermo y tu me visitaste, estaba desnudo…….”.

Esta es su dirección actual. Dice Jesús: “cada vez que lo hicisteis con algunos de mis hermanos mas pequeños, mas débiles, conmigo lo hicisteis”.

Espero que tú y yo lo reconozcamos hoy. Él esta envuelto en pañales hoy; envuelto en los pañales del paro y del hambre, de la injusticia, la inseguridad y la amenaza de perder la vivienda, envuelto en los pañales de la ancianidad, de la soledad, del abandono, envuelto en los pañales de la niñez desnutrida y de la debilidad.

Abre los ojos y veras, abre los oídos y escucharas, abre el corazón de hermano y se abrirán tus manos y tu bolsillo.

NAVIDAD, amor, pobreza, sencillez, humildad y cercanía. ¡Qué contraste con el egoísmo, la prepotencia y las desigualdades y el despilfarro del hombre!

En el “Año de la Fe” reavivemos nuestra fe y nuestro amor a Dios Padre y a nuestros hermanos.

El Belén en nuestras casas no puede ser, ni debe ser, una costumbre de familia, una tradición, sino que el Belén es un programa de vida, el Belén habla, el Belén es Palabra.

Mi más cordial y entrañable felicitación de NAVIDAD con la alegría que regala Dios al que le abre el corazón. Felicidades a ti y a toda tu familia.


Seguiremos reflexionando.

Con el cariño de PUBLIO ESCUDERO