viernes, 16 de marzo de 2012

¿Qué actitudes?

Estamos viviendo en una sociedad en la que abundan como hongos los eufemismos, los equívocos, las ambigüedades, las verdades a medias y a veces las mentiras. Y también la corrupción que nos invade por todas partes, de arriba abajo y de abajo arriba.

Si reflexionamos un poco caemos en la cuenta que no se trata de hechos esporádicos sino que es algo que nos envuelve a todos permanentemente.
 
Pero hay algunas áreas donde este estilo de relaciones  se ha instalado especialmente como en el mundo de la política. Y lo constatamos diariamente en la prensa de distintas tendencias y en las tertulias de distintas cadenas de televisión y en Internet.

Y otro de los ámbitos en los que más proliferan los eufemismos, los equívocos, las verdades a medias, las contradicciones y el cinismo es en todo aquello que se refiere a las amenazas de la vida humana en su fase incipiente y en el ocaso de la vida, bajo múltiples formas cada día más sofisticadas y más agresivas.

 ¿Pero qué se pretende con todo esto? Se pretende ocultar la realidad desnuda y dura porque entonces no sería aceptada. Desfigurar y tergiversar la verdad con disimulo o disfrazar, enmascarar, camuflar y encubrir la mentira bajo una falsa apariencia de verdad. Se trata, en último termino de manipular a las personas mediante la manipulación del lenguaje.

Normalmente esto no se hace de manera improvisada sino todo lo contrario. Se hace con campañas intencionadas con objetivos concretos, bien programadas, bien orquestadas, promovidas y subvencionadas, unas veces con dinero público y otras veces por grandes lobbys con grandes intereses de tipo político, económico e ideológico.

Hace unos días, la semana pasada, con ocasión del Día de la Mujer Trabajadora grupos de feministas gritaban en las calles y en la Plaza Nueva con las frases hechas de siempre mil veces repetidas: “Nosotras parimos, nosotras decidimos”, “la mujer es libre para hacer lo que quiera con su cuerpo” como si el hijo que viene fuera parte de su cuerpo. “El aborto es ya un derecho de la mujer”, “una conquista de la mujer que ahora nos quieren quitar”.

Muchas de estas frases a la luz de los últimos conocimientos de la ciencia resultan “trasnochadas”, “anticuadas”, “pasadas” y demasiado “desgastadas” aunque se vendan como signos de progreso. Cada día se va percibiendo con más claridad en nuestra sociedad como un hartazgo de tantas verdades a medias, de tantas mentiras, de tantas ambigüedades, de tanta hipocresía cinismo y consecuentemente de tanta confusión y desorientación.

Ante esta situación de tantas ambigüedades y mentiras los cristianos debemos tener una actitud sincera de búsqueda y de difusión de la verdad; de toda la verdad del hombre, de toda la verdad de la familia, del matrimonio y del no nacido y sobretodo de toda la verdad de Dios que ilumina y da sentido a todas las realidades.

Y ante la situación de egoísmos y corrupción descarada, de pobreza y despilfarro no podemos permitirnos nadie una postura de mirar a otro lado, de oídos sordos y de esperar de que pase la tormenta; y a una postura de indiferencia o desinterés.

A través de todas estas circunstancias Dios nos está llamando a una conversión profunda de criterios y de corazón, a una conversión y a un cambio de vida más evangélica, más fraternal y solidaria, más austera y más autentica y abierta de corazón y de manos generosas.

¿Cuál sería la postura de Jesús en estas circunstancias? Lee el Evangelio y no tendrás la menor duda.

¿Tú no crees que una mirada al hermano que tiene necesidad y otra mirada a Jesús nos están interpelando a ti y a mí? ¿Verdad que sí?

En último término podemos decir que Dios nos está llamando a una conversión sobretodo a la caridad.

Alguien dijo que los no creyentes se convertirán a la fe cuando los cristianos se conviertan a la caridad.

Los fariseos vivían envueltos en una maraña de centenares de leyes, decretos y normas minuciosas, unas positivas y otras negativas.

Un día preguntaron a Jesús que cuál era el Mandamiento principal y Jesús les resumió todos en dos: “Amar a Dios y amar al prójimo.”

Los cristianos estamos llamados por Dios hoy a despojarnos de muchos añadidos y accesorios, de muchos ribetes y adherencias que no tienen nada que ver con el Evangelio.

Es la hora de volver a lo fundamental cristiano, a lo nuclear, a lo esencial, es decir a Jesucristo.


Seguiremos reflexionando.

Con el cariño de

PUBLIO ESCUDERO