miércoles, 7 de marzo de 2012

Cursillos de Sevilla al día, entrevista a Fernando Parra


El Movimiento de Cursillos de Cristiandad afronta con éxito en Sevilla una etapa de renovación con un nuevo impulso en el anuncio del mensaje del Evangelio a jóvenes y mayores de toda edad y condición. Cincuenta y siete años después de que el Movimiento llegara a Sevilla, sus miembros deben acometer una obra costosa, la de la Casa de Cursillos de San Juan de Aznalfarache. Mientras tanto, celebran los cursillos y encuentros de juventud en el Colegio de los Hermanos Maristas de Castilleja de la Cuesta. Su presidente, Fernando Parra, pasa revista a la situación actual de este referente del laicado asociado sevillano.
Entrevista a Fernado Parra, presidente del movimiento Cursillos de Cristiandad de Sevilla, publicada el pasado 5 de marzo de 2012 en "Archisevilla Digital".



Fernando, hagamos un poco de historia, porque los cursillos no surgieron ayer precisamente.
¡Qué va! El Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) había nacido en Mallorca en el año 1949 y tuvo una rápida difusión. En Sevilla comenzó en el año 1955. Desde entonces se han celebrado 711 cursillos en nuestra archidiócesis.

Comenzaron siendo sólo para hombres y con posterioridad se hicieron cursillos de mujeres, hasta que, entrada la década de los 70 se comenzaron a hacer cursillos mixtos, hasta la actualidad.

¿Podemos saber cuánta gente ha pasado en Sevilla por la experiencia de un cursillo?
Calculamos que han sido más de veinte mil personas las que han vivido la experiencia del cursillo. Hombres y mujeres de toda edad y condición. La variedad de personas ha sido y es una nota característica del MCC. No ha se ha polarizado en un determinado sector social.

¿En qué consiste un cursillo?
Es una experiencia. Por mucho que intentemos definirlo, si preguntamos a alguien que acabe de hacerlo, seguramente te dirá: "Es mejor que lo vivas en persona".

Pero se podría decir que es un medio que consigue que, en tres días, uno se encuentre consigo mismo, con los demás y con Dios. En estos tiempos de nueva evangelización, el Cursillo supone un primer anuncio de lo fundamental cristiano, pero sobre todo un encuentro especial con Cristo resucitado. De hecho, nuestro lema es “Déjate encontrar por Jesús”. A partir de esos días, lo que se pretende es que el que ha hecho el cursillo siga viviendo en su propio ambiente pero llevando el amor de Dios que es la única fuerza capaz de transformar la realidad.

El cursillo está orientado para aquellos que se han alejado de la fe, o bien tienen la fe un tanto adormecida. Pero también es una experiencia única y muy gratificante para aquellos que ya están en la Iglesia sea cual sea su procedencia.

Los encuentros de juventud son una posibilidad que sólo se ofrece en Sevilla.
Sí, es una iniciativa que surgió en Sevilla en 1969. Siguiendo la metodología del cursillo se pensó para jóvenes de 17 a 20 años. Son dos días muy intensos en las que los jóvenes encuentran que Dios es un ser cercano y que Jesucristo es un ideal para dar sentido a la vida.  Yo lo hice cuando empezaba la carrera y, para mí, supuso un antes y un después.

La sede de San Juan atraviesa problemas. ¿Qué se está haciendo al respecto?
Los cursillos en Sevilla se han venido celebrando en San Juan de Aznalfarache. En 1961, el cardenal Bueno Monreal cedió al MCC el uso del antiguo Convento de las Salesas erigido junto a la Capilla del Perdón en el Monumento al Sagrado Corazón, de San Juan. A partir de ahí se adecuó este casa para dar los Cursillos y posteriormente se construyó con medios propios una Sala de Actos con capacidad para 900 personas.

Ha llegado un momento en que la casa ha quedado obsoleta y algunas zonas están muy deterioradas. Por ello se está terminando el proyecto de rehabilitación de la casa para dejarla en unas condiciones dignas y preparada para su uso como Casa de cursillos y para albergar retiros, ejercicios así como ser hospedería para turismo religioso.

Hay varias iniciativas para sufragar su coste, ¿no es así?
Hemos ideado una campaña denominada “Ladrillos de Colores” para fomentar la participación de todos en un proyecto tan ilusionante. Ya tenemos fecha para la presentación en sociedad de este evento. Será el próximo 21 de mayo en la Fundación Cruzcampo y estará presidida por nuestro arzobispo, quien desde el principio nos ha apoyado en todo y nos anima constantemente a llevar a buen puerto esta aventura.

Antes, una Fiesta campera…
Ésta será la cuarta edición de la Fiesta Campera. Todo empezó como una iniciativa para recaudar fondos para afrontar los gastos derivados de la organización de los cursillos, pero nos dimos cuenta que lo más importante es pasar un día de convivencia en familia.

Es una fiesta abierta a todos, pertenezcan o no al MCC. Tenemos un sitio magnífico para celebrarla, la Finca la Almenara en Guillena. Comenzaremos con la Eucaristía para luego seguir con una comida compartida y un montón de juegos, actividades que dejan un buen sabor de boca en todo aquel que va. Desde aquí me gustaría hacer extensiva la invitación para el próximo sábado 24 de marzo.

Hablas del apoyo del arzobispo al movimiento...
Sí. Nuestro Arzobispo nada más llegar a Sevilla ha manifestado públicamente su apoyo y la necesidad del cursillo como medio singular para anunciar a Cristo al hombre y la mujer de hoy.

De hecho, el pasado mes de julio, dedicó una carta pastoral “Los Cursillos de Cristiandad, camino de Evangelización”, que ha servido para que nuestro Movimiento sea ofrecido a toda la diócesis como medio eficaz de evangelización.

Estamos ante un movimiento de laicos que se ha ido amoldando a las necesidades
de las personas.
Es un movimiento de Iglesia. Lo original del cursillo es que los propios laicos, son los que hacen la proclamación de la fe cristiana, no con teorías y palabras, sino con la propia experiencia de sus vidas. Y, evidentemente, en estos años, el cursillo, sin perder su identidad, se ha ido adaptando al lenguaje y las formas del hombre de hoy.