lunes, 6 de febrero de 2012

Testimonios sobre Juan Bautista Molero, recientemente fallecido

Bienaventurados los pobres en el espíritu porque de ellos es el Reino de los cielos.
Bienaventurados los sufridos porque ellos heredarán la tierra.


Llevaba ya 4 años prácticamente en su casa, con sus padres, porque por su enfermedad degenerativa que tuvo desde siempre había ido perdiendo poco a poco la musculatura, y ya, con sus más de 50 años cumplidos, casi no podía sostenerse en pie ni aguantar nada con las manos, y no se le apetecía salir.  Muchos lo conocimos cuando éramos jóvenes con menos de 18 años. Os escribo entre sollozos y lágrimas para que nos unamos en la oración por él y con él. Es mucho lo que le debo a Juan Bautista. Él hizo también aquel famoso Encuentro de Juventud nº 45, en octubre de 1977, en el que yo conocí a Conchita, mi mujer, y nos conocimos también muchos otros buenos amigos. Con él tuvimos la suerte de hacer también Conchita y yo nuestro primer cursillo de cristiandad cinco años después de aquel encuentro, y también muchos otros encuentros, cursillos y convivencias. 
 
    Escuchándolo a él hablar con el Señor delante del sagrario comprendí que "hay cosas que se le ocultan a los sabios y entendidos y se le revelan a la gente sencilla". Él me enseñó con su vida que la voluntad, la constancia y la humildad eran virtudes pero que tenían también nombre y apellidos y se llamaban entre otros Juan Bautista Molero González. Nuestros hijos recuerdan con mucho cariño cada vez que venía por casa y les traía un chupa-chups. Cuántas gracias, Dios mío, tengo que dar por la vida de Juan Bautista.
 
     Juan Bautista ha llegado a la casa del Padre el día que celebraba la Iglesia la conversión de San Pablo. Seguro que desde el cielo, igual que lo hacía desde la tierra, Juan Bautista sigue pidiendo ya por todos nosotros, pero ahora junto a San Pablo y a tantos hermanos con quienes hemos compartido la fe gracias al Movimiento de cursillos y a los encuentros de juventud.
 
    En la antífona de la comunión de la misa que celebramos en su nombre en nuestra casa de cursillos se proclamaron precisamente las dos bienaventuranzas que van en el título. Algunos cruzamos nuestras miradas al oírlas. Parecía la voz de Dios recordándonos lo que fue la vida de Juan Bautista. “Bienaventurados los pobres, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los sufridos, porque ellos heredarán la tierra...” El cielo y la tierra te pertenecen Juan. Ruégale a Dios por nosotros.

Juan Bautista Molero González, a la edad de 18 años.



Quisiera también acompañaros otros testimonios que he recibido de varios amigos:
   
- Hola. Antonio, comparto contigo cada una de las palabras que has dicho sobre Juan Bautista. Es una gran pérdida. Aunque yo hacía varios años que no lo veía, me he acordado de él en muchas ocasiones. Ya está en paz y descansado junto a Padre, porque si hay alguien que se merece el Cielo, ese es él. Carmina Fernández.

- Antonio, me he quedado muy afectado con lo de Juan Bautista. Era el primero que me felicitaba en mi santo. Espero y creo que él estará intercediendo por nosotros. La eucaristía del lunes en la Escuela estará dedicada a él. Un abrazo. Fernando Parra.

- Gracias por compartir con nosotros que tenemos otro ÁNGEL en el cielo. Nos unimos a vosotros en la oración. Avísanos para la misa. Muchos besos. Bella y Pedro.

- Antonio, tanto Alejandro como yo nos hemos quedado estupefactos. La verdad es que si había alguien bueno e inocente era Juan Bautista. No olvidaré jamás las salidas que hacíamos a los bares y pedía su vasito de agua, la cucharilla y el azúcar. Era, en definitiva una buena persona. Y nosotros damos fe de ello. Fueron muy buenos ratos que jamás se olvidarán. Me uno a tu dolor, y aunque Alejandro lo conoció más tarde, lo evoca con mucho cariño. Muchísimas gracias por hacernos partícipes de la noticia, y un beso muy muy fuerte tanto a Conchita como a ti. Carmen y Alejandro.

- Querido Antonio, muchas gracias por hacerme partícipe de esta noticia. Yo sé que Juan Bautista sí encontró durante toda su vida la manera mas sencilla de encontrar a DIOS, porque si quieres encontrarlo TODO es mejor no buscar nada; dejó que Dios entrara en él, y en él operó. Juan Bautista nos da una lección de VIDA.  Un abrazo para él.  Fernando de Marco.


Un abrazo a todos de parte de Antonio José Márquez Cabeza.
Diócesis de Sevilla.