viernes, 10 de febrero de 2012

Orientaciones de don Publio - Febrero

¿UNA NUEVA LEY DEL ABORTO?

Desde el día que el nuevo Ministro de Justicia, Sr. Gallardón, habló de su proyecto de una Ley del Aborto no cesan los comentarios en la prensa diaria y sobretodo en las tertulias de las distintas cadenas de televisión con opiniones encontradas.



Los abortistas han salido inmediatamente defendiendo a capa y espada la Ley del Aborto de la exministra Aido del mes de Marzo 2010. Ley en la que se defiende el aborto de plazos, el aborto como un derecho de la mujer y el aborto sin necesidad del consentimiento de los padres para las chicas de 16 años.



Pero lo que más ha llamado la atención han sido las declaraciones repetidas del nuevo Secretario General del PSOE, Sr. Rubalcaba, afirmando que la abolición de las leyes últimas sobre el aborto y el matrimonio de los homosexuales nos llevarían a un retroceso de veinte años en la defensa de los derechos de las mujeres y a un retroceso de doscientos años para los ciudadanos españoles.



Anteayer al hablar a los nuevos dirigentes de su partido advirtió al gobierno de Rajoy que si se quitasen esas leyes de progreso habría confrontación y la petición de una revisión de los acuerdos del gobierno español con la Santa Sede.



Los no abortistas han recibido la noticia con alegría y esperanza pero muchos no dejan de advertir al gobierno de que sea una verdadera reforma en profundidad que defienda y garantice la vida del nasciturus y el apoyo de todo tipo a la maternidad. De ninguna manera puede quedarse solamente en una operación cosmética y de maquillaje.



En los últimos años, con relación al aborto, ha habido un proceso rápido de valoración.



El Concilio Vaticano II consideró al aborto como un “crimen abominable”. Los Obispos han repetido miles de veces lo mismo.



En la Ley del Aborto de 1985 apoyada por los Socialistas y aprobada por el Parlamento se considera el aborto como un delito despenalizado en las tres circunstancias que todos conocemos: Violación, grave enfermedad del feto y el riesgo de la salud física o psíquica de la madre. Todos sabemos que esta tercera circunstancia ha sido el gran “coladero” para multiplicar los abortos llegando en la práctica a un aborto libre.



Los certificados médicos de las clínicas han sido una vergüenza. Y detrás de todo esto, unos negocios millonarios con la destrucción de miles y miles de embriones y fetos humanos.



Y ¿qué decir de la Ley Aido de 2010?



Para esta Ley el aborto ya no es un delito despenalizado en esas tres circunstancias sino que llega a la osadía de afirmar que el aborto es un derecho de la mujer.



Hablemos con claridad y llamemos a las cosas por su nombre. Abortar es destruir, matar a un ser humano. Pero ¿de dónde le viene a la mujer el derecho a matar a su propio hijo?, ¿acaso del hecho de ser madre? No, porque el hijo no es algo de su propiedad sino alguien; es decir, otro ser humano que tiene el mismo derecho a vivir que su propia madre.



¿Acaso ese “supuesto” derecho es una concesión del Estado o de una mayoría parlamentaria?  No porque el ser humano y su derecho a la vida es anterior al Estado; y el Estado tiene el deber de respetar, defender, tutelar, y garantizar los derechos humanos de todos los ciudadanos especialmente los derechos humanos de los más débiles.



En cuanto a las mayorías parlamentarias recordemos lo que el Papa decía en el Parlamento de Berlín hace unos meses y yo mismo escribía en una de mis reflexiones.



Pero el problema clave y de fondo que puede iluminar muchos de estos problemas es: ¿Cuando empieza la vida humana?



La ex Ministra Aido decía que “un embrión o feto de tres semanas es un ser vivo pero no un ser humano porque carece de base científica.”



Y ¿qué dice la declaración de Madrid firmada por más de dos mil científicos, algunos de gran prestigio internacional?



Escuchemos todos: Los de izquierdas y derechas, los creyentes y los no creyentes lo que dice la ciencia hoy: “EXISTE SOBRADA EVIDENCIA CIENTIFICA QUE LA VIDA HUMANA EMPIEZA EN EL MOMENTO DE LA FECUNDACIÓN, A LA LUZ DE LOS ÚLTIMOS CONOCIMIENTOS DE LA GENETICA, DE LA BIOLOGIA MOLECULAR Y DE LA EMBRIOLOGÍA”. Esto es lo que dice la ciencia hoy a los de derechas e izquierdas, a los creyentes y a los no creyentes, a los progresistas y a los conservadores.



Pero si desde la fecundación ya hay vida humana, ya hay un ser humano distinto del padre y de la madre con un código genético único e irrepetible y por tanto esa vida es inviolable siempre desde el momento de la concepción hasta su muerte natural porque el ser humano tiene la misma dignidad siempre; cuando tiene un día de vida, tres semanas, dieciocho o noventa años, esté sano o enfermo. Luego una Ley de plazos y de distinción entre sanos y enfermos no tiene sentido ninguno.



Hemos escuchado lo que dice la ciencia sobre el inicio de la vida humana.



Escuchemos ahora al Papa los creyentes y los no creyentes que quieren escuchar sus palabras. El Papa Beato Juan Pablo II nos dice en su Encíclica del Evangelio de la Vida: “Nada ni nadie puede autorizar la muerte de un ser humano inocente, sea feto o embrión, niño o adulto, anciano, enfermo incurable o agonizante.”  



Y con una solemnidad inusitada y verdaderamente clara nos dice también: “Con la autoridad concedida por Cristo a Pedro y a sus sucesores, en comunión con los Obispos de la Iglesia Católica, confirmo que la eliminación directa o indirecta y voluntaria de un ser humano inocente es siempre gravemente inmoral.”



Esperamos y deseamos que la nueva Ley del Aborto no se quede en una operación cosmética y de maquillaje sino que sea una Ley que vaya al fondo del problema defendiendo la vida del “nasciturus” que viene de camino y defendiendo y apoyando la maternidad con medios de todo tipo.



¿Tú quieres comprometerte? Comprometámonos tú y yo a anunciar y defender con fundamentos y valentía el derecho a vivir del no nacido, entre los jóvenes y adultos, los creyentes y no creyentes y los de izquierda y derechas.



Lo que tú y yo no hagamos quedará eternamente sin hacer.


Seguiremos reflexionando.

Con el cariño de PUBLIO ESCUDERO