viernes, 23 de diciembre de 2011

Un belén sin figuras


Día 8 de diciembre
Como todos los años, siguiendo la tradición, toda mi familia se puso a montar el Portal de Belén. Hicimos las operaciones de costumbre: vaciar la mesa del salón para poner sobre ella todo el "material belenístico" y subir al trastero para buscar las cajas donde se guardan , convenientemente empaquetadas,   las  figuras del Belén.

Fueron apareciendo las montañas de corcho, el portalito, el castillo de Herodes, incluso una hoguera donde se calentarían los pastores.

Pero la caja de las figuras no aparecía por ningún lado.  Tuvimos que apartar todos los chismes que se acumulaban en las estanterías con la esperanza de encontrar la dichosa cajita. Pero no la encontramos.

Y ,aunque la caja seguía sin aparecer, nos dio mucha alegría toparnos con un Niño Jesús que , si bien  tenía  un tamaño desproporcionado para ponerlo en nuestro nacimiento, podría servir para salvar la papeleta este año. También apareció un pastorcito que hacía honor a su nombre en diminutivo ya que era muy pequeño.
Así que con tan pobre bagaje llegamos a casa un tanto desolados.

Rutinariamente fuimos colocando las escasas piezas del belén y cuando terminamos nos miramos sin decir una palabra. Nuestras caras traslucían una gran decepción.
- Podemos ir a comprar otras figuras nuevas en la Feria de  los belenes, propuse. Al fin y al cabo nuestras figuras eran de plástico, muy malillas. ¿Qué os parece cambiarlas por otras de barro?
-Ni hablar, papá- gritaron mis hijos a coro. Sólo pondremos nuestro  belén. Que aunque sea humilde, es el nuestro.
Mi mujer nos convenció de que hiciéramos otra expedición al trastero, que sólo sirvió para dejarlo con un orden perfecto, como no había conocido en su vida.
- Este año tendremos un belén muy original. Un belén sin figuras, sólo el niño Jesús y el pastorcito- dije para tratar de finalizar la cuestión.
- Déjate de ideas raras, papá, ¿Y los demás pastores? ¿ Y San José y la Virgen?
-¿Cómo no vamos a poner al buey y la mula, y a Herodes con sus soldados...?
- Y ¿ya no podremos acercar cada día los Reyes Magos hasta el portal?
- ¡No es justo!

Día 10  de diciembre
El pequeño pastor se quedó mirando  el vacío del portal y echó a volar su pensamiento:

Lo que les pasa al belén de esta familia es lo que puede estar pasando hoy en nuestra sociedad. La gente, aun sabiendo que tienen su sitio y su papel,  no quiere aparecer por Belén. No quieren acercarse a contemplar el misterio de un Dios que se hace niño, como cualquier ser humano.  Tampoco muestran mucho interés por seguir la Estrella y nadie cree en los reyes magos,  todos se han vuelto muy pragmáticos  y se oyen conversaciones por la calle del estilo de :
- Todo ese rollo del belén y las navidades está muy bien para los niños, pero para los mayores...
-No me vengas con historias dulzonas, que la "cosa" está muy mala.
Y estando en  esos pensamientos se quedó con la mirada perdida y decidió escribirle una nota a los padres de la familia.


18 de diciembre
El enorme Niño Jesús del  portal  abrió sus hijos y miró a su alrededor. Contempló extrañado que no había nadie, ni virgen, ni sanjosé, ni mula, ni buey, ni reyes, ni pastores

Hasta que reparó en el único  pastorcito  que estaba apoyado contra el filo del portal.
- ¿Dónde está todo el mundo?- preguntó. ¿Por qué estás tú sólo aquí ?
- No lo sé, Jesús. Supongo que los demás tendrán otras cosas que hacer. Además no te preocupes, al fin y al cabo lo importante de la Navidad eres tú.
- ¡Qué equivocado estás pastor! No comprendes que sin todos vosotros nada de esto tiene sentido?  Un belén sin figuras no sirve para nada. Para qué quiero venir a este mundo si todos pasan de mí.
- ¿Cómo puedes decir eso Jesús? Mira las calles llenas de luces de colores, mira la música que suena en las tiendas, mira qué cantidad de conciertos benéficos.
- Si, es verdad, querido pastor. Pero  mucho de eso  son bonitos decorados, buenas estrategias para aumentar las ventas . Incluso mis seguidores, los cristianos, están estos días muy atareados con la cena de nochebuena, con la fiesta de fin de año , pero qué pocos se fijan en mí; qué pocos vienen a verme, a quedarse un ratito conmigo, en silencio, sólo mirándome.
-No digas eso, los niños, al menos,  te quieren y están pendientes de ti.
- Tienes razón, pastor. Por los niños merece la pena seguir viniendo. Pero yo no sólo vengo por  los niños; vengo cada día por todos y cada uno, ya sean mayores, ricos o pobres, creyentes o agnósticos. Ten por seguro que sigo viniendo, pero muchos no lo perciben.

Día 19 de diciembre (madrugada)
Esta noche no podía dormir. Me he levantado y sin saber por qué me he acercado al belén. He visto un papelito al lado del portal. Lo he leído y  con un nudo en la garganta he vuelto a la cama.

Día 19 de diciembre (mañana)
Al despertarnos he convocado a toda la familia y les he comunicado lo más solemnemente que he podido :
“Este año , durante los días de Navidad, seremos nosotros mismos las figuras de nuestro belén.
Todos los días al levantarnos pasaremos un minuto delante del portal, saludaremos al Niño Jesús y le ofreceremos el día para que Él  nos diga qué figura del belén podemos ser”.

Los niños se quedaron un poco sorprendidos y sin reaccionar de momento. Pero  mi mujer y yo vimos cómo, tras el desayuno,  uno por uno fueron pasando ante el niño Jesús antes de irse al colegio.

Día 19 de diciembre (noche )
Cuando han llegado del colegio los niños estaban muy contentos.
- ¿Por qué venís tan felices? ¿Qué os ha pasado?
- El niño Jesús , como somos tres, nos preguntó esta mañana si queríamos hacer hoy de Reyes Magos y regalar nuestra mejor sonrisa a todo aquel que  nos encontráramos .Y lo hemos cumplido.
- Cuando hemos llegado a casa, nos hemos asomado al pesebre y el Niño estaba sonriendo.

Mi mujer y yo nos miramos entre condescendientes e incrédulos, pero casi al unísono nos hemos dicho:
- Vamos a probar también nosotros. A ver qué pasa,

20 de diciembre
Y esa ha sido nuestra perdición. Esta mañana fuimos a verlo y al dichoso niño no se le ocurrió otra cosa que decirnos que, como éramos dos,  hiciéramos de mula y de buey para estar muy cerca de él y que fuéramos a darle  calor,  que estaba pasando mucho frío en la chabola en que acababa de nacer.

25 de diciembre
Dios viene. 

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Quiero compartir contigo este "Cuento de Navidad".
Que en esta Navidad, la Luz del Dios que nace te saque los "colores".
Un abrazo.
Fernando Parra
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