viernes, 4 de noviembre de 2011

Balneario de fe


He buscado en Internet y, salvo las mías propias, no hay verdaderas referencias a estas tres palabras juntas. Yo quiero ser el primero en emplearlas para referirme a los eventos en los que he participado:  Los Cursillos número 684 y 699, en Sevilla, de Cursillos de Cristiandad.

Hasta ahora, nunca he estado en un balneario, pero la segunda definición de la Real Academia de la Lengua Española, dice: Edificio con baños medicinales y en el cual suele darse hospedaje. En este balneario de fe que son los Cursillos de Cristiandad, se realimenta el alma, se la cura, se la sana y se la fortalece a través de los testimonios de fe; y se le da hospedaje, porque todo el creyente cristiano católico es bien acogido, donde todos nos acogemos y nos amparamos entre todos sin conocernos de nada y es donde lo único que nos une es el Amor a Dios, la Verdad del Mensaje de Cristo y la Luz que nos da el Espíritu Santo (sin olvidar los grandes puentes que son Nuestra Madre y la Iglesia).

Es para todos los laicos, ya se esté sin pertenecer a una comunidad, parroquia o movimiento concreto, seas de cualquier fraternidad u organización confesional cristiana (liberal, tradicional, progresista o conservadora), ya tengas dudas o problemas con tu fe, la quieras reforzar o, simplemente, quieras compartir un rato de tu vida con otros hermanos y hermanas de fe, aquí encontrarás todo ello.

Es un movimiento cristiano católico que se mueve por el Amor directamente a los demás, por eso todos somos bien acogidos y nos encontramos como en casa. Todos los carismas convivimos por encima de nuestras diferencias y de las barreras que hayamos podido crear, porque nos centramos en lo que nos une a todos. Y en este Cursillo, lo que se potencia es que seas un cristiano activo en tu comunidad, en tu parroquia, en tu asociación religiosa o en tu movimiento, en nuestra Iglesia.

Una de las cosas más importantes del Cursillos es poder experimentar el testimonio de fe que nos den nuestros hermanos en el cursillo y el que les podamos dar a ellos. Si alguna vez puedes, no lo dudes y acude, confía en la llamada de Dios, la iluminación del Espíritu Santo y este humilde servidor que te da su testimonio. O también, comunícaselo a quien veas que le pueda servir. Quizá nos encontremos ahí; en este nuevo curso 2011-2012, quiero poder volver a vivir la experiencia de un Cursillo, poder volver a estar en un balneario de fe.

Muchas gracias por leer este mensaje. Que Dios nos bendiga: Un fuerte abrazo.

Mario.