miércoles, 19 de octubre de 2011

Orientaciones de don Publio (octubre)

“VENGO A HABLARLES DE DIOS”

El pasado día 22 de Septiembre Benedicto XVI llegaba a Berlín procedente de Roma.

Uno de los periodistas que le acompañaba le pregunto ¿Cuál era el objetivo de su viaje a Alemania? Y él le contestó: “No vengo para obtener objetivos económicos ni políticos sino para encontrarme con las gentes y hablarles de Dios.”

El primer encuentro del Papa fue con el Parlamento Alemán. Allí tuvo un discurso sobre los Fundamentos del Derecho, discurso profundo, denso y clarificador desarrollado con una gran pedagogía y claridad. Un discurso valido para todos los parlamentos y de gran transcendencia para los legisladores.

Uno de los grandes discursos de Benedicto XVI como el mismo lo reconoció hace unos días en Roma al hacer un balance de su viaje a Alemania. Imposible hacer aquí una síntesis. Solamente daré algunas frases “El positivismo jurídico no es suficiente.” “Existe una ley natural anterior a la impositiva

“Es evidente que en las cuestiones fundamentales del Derecho en las cuales está en juego la dignidad del hombre y de la humanidad el principio de la mayoría no basta” “El cristianismo se ha referido a la naturaleza y a la razón como verdaderas fuentes del Derecho validas para todos.”

Al referirse a la ecología afirmó: “La importancia de la ecología es hoy indiscutible” y subrayó la importancia de la ecología del hombre. “También el hombre tiene una naturaleza que el hombre debe respetar y que no puede manipular a su antojo; debemos escuchar el lenguaje de la naturaleza y responder coherentemente.” Efectivamente el Papa habló al Parlamento de Dios Creador como último fundamento de todo Derecho.

Después tuvo un encuentro con los representantes de la comunidad judía y también les hablo del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob y más tarde con representantes de la comunidad musulmana, hablándoles del Dios Clemente y Misericordioso, subrayando en ambos casos los avances en el conocimiento mutuo y en las posibilidades de una mayor colaboración en algunos grandes desafíos que tiene hoy la humanidad.

En Erfurt, la celebración ecuménica con los representantes de la comunidad evangélica y representantes de otras iglesias protestantes quiso tenerla el Papa precisamente en el exconvento agustino donde Lutero estudió teología y fue ordenado sacerdote católico. Allí el Papa habló del Dios Trinitario: Padre, Hijo y Espíritu Santo y de Jesucristo el Hijo de Dios hecho Hombre. Y toda su homilía estuvo transida por las palabras de Jesús en la Ultima Cena pidiendo la unidad: “No solo por ellos ruego sino también por los que crean en Mi por la palabra de ellos.(Juan 17, 20)” Y por la suplica final: “Que todos sean uno, para que el mundo crea que Tú me has enviado (Juan 17, 21)”

El Papa subrayó todo lo mucho que les unía a protestantes y católicos que eran lo nuclear e invitó a seguir por el camino de la unidad “para que el mundo crea”.

El Papa fue a encontrarse también con los representantes de la comunidad ortodoxa subrayando los grandes avances en el camino de la unidad y con la esperanza de llegar pronto a una comunión plena.

En la homilía de la Eucaristía celebrada en Erfurt situada en la exAlemania del Este y cuna del protestantismo el Papa Benedicto XVI comparó los devastadores años para la fe cristiana durante la dictadura Nazi y después la comunista con el efecto devastador de la “lluvia acida”.

“Las consecuencias de aquel tiempo, dijo, todavía no se han superado en el ámbito intelectual y religioso. La mayoría de las gentes vive alejada de la fe en Cristo y de la comunión con la Iglesia.”

En ese momento el Papa exaltó “la valerosa perseverancia de los padres que, a pesar del ambiente político hostil a la Iglesia, educaron a sus hijos en la fe católica.”

Benedicto XVI invitó a sus compatriotas a mirar al ejemplo de los santos particularmente el de sus patronos Santa Isabel de Turingia y a San Bonifacio Obispo Misionero y Mártir, fundador de la diócesis de Erfurt y venerado “Apóstol de Alemania” y unas palabras de aliento y esperanza: “la fe católica tiene todavía aun futuro en Alemania.”

El Papa Benedicto también tuvo un encuentro en Erfurt con las victimas de los abusos sexuales por parte de algunos sacerdotes y religiosos. El Papa lamentó y condenó con toda rotundidad una vez más esas conductas y “conmovido y fuertemente impresionado por el sufrimiento de las victimas les expresó su profunda compasión y profundo pesar por todo lo que se ha cometido contra estas personas y sus familias.”

El Papa aludió también “al daño que estos sucesos han inflingido a la credibilidad de la Iglesia, cuyo mensaje ha sido desgraciadamente ensombrecido recientemente por estos dolorosos escándalos.”


También tuvo un encuentro con los seminaristas a quienes habló de la necesidad y urgencia de la santidad como llamados a ser protagonistas de la nueva evangelización en un mundo secularizado con una indiferencia creciente.

Y como broche de las jornadas del día 24 tuvo un encuentro con los jóvenes en la Vigilia de Oración. Durante “todo el día, les confió el Papa, he pensado con alegría en este momento.” Al anochecer Benedicto XVI simbólicamente encendió las velas que llevaban en cuencos unos jóvenes y estos a su vez fueron encendiendo las candelas de todos los presentes y la sombra de la noche se salpicó de luces. Y el Papa les decía: “Cristo brilla en este mundo, penetra como una pequeña luz en todo lo que es oscuro y amenazador” y afirmó que “muchas veces el daño que se ha hace a la Iglesia no viene de los adversarios sino de los cristianos tibios y lo que necesita la Iglesia de hoy no son cristianos buenos sino cristianos santos que brillen en la oscuridad.” Y terminó dejándoles un mensaje: “Vosotros sois la luz del mundo porque Jesús es vuestra luz.”

Benedicto XVI insistió una y otra vez sobretodo en las dos últimas jornadas en la necesidad urgente de una renovación profunda de la misma Iglesia y de todos sus miembros, jerarquía y seglares, para poder evangelizar a una sociedad profundamente secularizada  y con una indiferencia religiosa.

En el encuentro con los católicos comprometidos recordó una anécdota. “A la Beata Madre Teresa le preguntaron cual sería, según ella, lo primero que se debería cambiar en la Iglesia. Su respuesta fue: Usted y yo.”  

Por eso el Papa dijo que “cada cristiano y la comunidad entera de los creyentes están llamados a una conversión continua a Jesucristo ya que la “verdadera” crisis de la Iglesia es una crisis de fe dentro de la propia Iglesia.”

Y después recordó que “muchas veces la Iglesia se acomoda a este mundo y se adapta a sus criterios por lo que da una mayor importancia a la organización y a la institucionalización que a su vocación misionera.”

No basta las reformas de las estructuras. Es necesaria la renovación de las personas.

En este sentido el Papa destacó que “la Iglesia debe liberarse de su fardo político y material para dedicarse mejor y verdaderamente al mundo”; y después afirmó que “esta es la hora de abandonar con audacia lo que hay de mundano en la Iglesia para volver a ser creíble.

La Iglesia debe ser fiel a su misión de preocuparse sobre todo de los pobres y necesitados.

Toda esta crítica y exigencias del Papa de una conversión profunda a Jesucristo es aplicable especialmente a toda la Europa descristianizada.

En este momento, creo que las palabras de la Beata Madre Teresa nos interpelan a ti y a mí. ¿No te parece que lo primero que hay que cambiar en la Iglesia somos tú y yo?

Seguiremos reflexionando.
Con el cariño de Publio Escudero.